El año cero del libro electrónico

El año cero del libro electrónicoCon el cambio de siglo aprendimos que nuestra era empezó en el año primero, que no hubo año cero. No sucede lo mismo con el aterrizaje del libro electrónico en España. Estas Navidades son las del despegue de la lectura digital en España: la oferta de dispositivos lectores se ha generalizado, hasta convertirse en una de las primeras opciones como gadget tecnológico para regalo, las primeras webs que ponen a la venta novedades editoriales en versión digital se han puesto en marcha (leqtor, enclave, amabook y edi.cat) y hasta el Gobierno ha decidido por fin (lo anunció ayer la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde) normalizar el IVA de los e-books y que paguen el mismo, un 4%, que cualquier otro libro.

Pero el año cero no es el año uno, aún, y lo dejó claro Sony cuando anunció que no venderá su lector en España hasta finales del año que viene, cuando espera que haya suficiente oferta de libros. Entonces estará en funcionamiento, presumiblemente, la plataforma que distribuirá a todas las grandes librerías electrónicas, a partir de mayo, los títulos de los tres grandes grupos editoriales de España, Planeta, Random House y Santillana. Cuando aún faltan unos meses para esta eclosión, ¿qué oferta tienen ante sí los lectores que quieran ser los pioneros?

Con qué leer

La disponibilidad de dispositivos lectores ha desbordado el ritmo de digitalización de los editores españoles. Las webs especializadas (todoebook, luarna, leer-e, grammata) hace ya tiempo que venden dispositivos lectores, desde los más básicos hasta modelos de casi 600 euros con pantalla táctil de gran tamaño y conexión wi-fi. La novedad de este año es la proliferación de modelos básicos (ver página 2) disponibles en grandes superficies y adaptados a los requisitos de todas las librerías electrónicas que están en marcha o lo estarán pronto en España, que aún no se plantean las descargas inalámbricas pero sí tienen claro el formato de archivo que adoptarán como estándar: el epub. Ernest Folch, consejero delegado de 36L, la sociedad que ha lanzado la web Leqtor, calcula que a finales del 2010 el parque de e-readers en España será de 100.000. «Estamos a punto de agotar los primeros 5.000 Leqtor y hemos encargado 3.000 más. Pero lo más positivo es que en pocos días la media de libros comprados es de tres por cliente, y que cargamos libros nuevos cada semana».

Qué leer

Además de la popularización de los lectores, la novedad de estas Navidades es la puesta en funcionamiento de tres webs que ofrecen en conjunto unos 2.000 libros. Hasta ahora, aparte de la experiencia pionera de edi.cat, las librerías electrónicas estaban llenas de libros técnicos, clásicos de acceso libre y títulos que bordeaban la autoedición. Las recién llegadas que ponen a la venta versiones on line de libros vivos en las librerías son Enclave (una experiencia de los gremios de editores y la Biblioteca Nacional, Leqtor (lanzada por empresarios catalanes con el objetivo de ser la plataforma de difusión de las editoriales medianas en catalán y castellano) y Amabook (del grupo Urano). Al mismo tiempo, Amazon ha lanzado la versión internacional de su Kindle (no incluye libros publicados por distintas editoriales en EEUU y Gran Bretaña, ninguna de las cuales ha adquirido los derechos para todo el mundo, lo que excluye, por ejemplo, el último Dan Brown).

Pero la disponibilidad de libros electrónicos es aún incipiente (ver gráfico) en las webs locales, y solo hay un abanico extenso de libros en inglés, de clásicos... y , sobre todo, de textos pirateados, descargables en formato pdf. La oferta legal aumentará mucho en los próximos meses, sostiene Santos Palazzi, responsable del proyecto de digitalización de Planeta. «Grup 62 empezará a publicar al mismo tiempo novedades en papel y en digital a través de Leqtor», anuncia Silvia Clemares, del principal grupo editorial en catalán.

El fantasma de la piratería

Los e-readers están listos, la oferta para comprar e-books legalmente es limitada y la facilidad para descargar copias sin pagar es extrema. ¿Están puestas las condiciones para que se reproduzca el asalto pirata que ha asolado el mercado musical?

Santos Palazzi tiene dudas: «Es cierto que vamos un poco tarde. Digitalizar en condiciones es caro y laborioso. Pero la calidad de los libros pirateados en castellano es lamentable: están escaneados con dispositivos de reconocimiento de escritura que confunden letras, al pasarlos al lector las palabras no cortan bien...». Otra cosa sucederá cuando empiecen a circular copias digitales. Eso ha retraído de momento a entrar en este sector a editoriales como Anagrama o Tusquets. El responsable del área de libros del mismo grupo, Jesús Badenas, avisa del próximo frente que se abrirá: pedir mano dura al Gobierno, también contra la piratería de libros.

ERNEST ALÓS / BARCELONA | OLGA PEREDA / MADRID | elPeriodico.com

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